15 Pensar los CAPS en Necochea: acceso, horarios e información
En los últimos días, la secretaria de Salud del municipio señaló que el 70% de las consultas que llegan a la guardia podrían resolverse en el primer nivel de atención.La afirmación, difundida por Ecos Diarios, invita a repensar algunas cuestiones básicas del funcionamiento del sistema de salud local.
No desde una mirada técnica ni especializada, sino desde una lógica sencilla: si el objetivo es que menos personas lleguen al hospital y que las campañas de salud sean más efectivas, hay dos variables que aparecen de inmediato como centrales: los horarios de atención y la información disponible para la comunidad.
Una aclaración necesaria: no todo es urgencia
Cuando algo nos pasa a nosotros —o a alguien cercano—, es lógico que todo se viva como urgente. La preocupación, el dolor o la incertidumbre hacen que la guardia del hospital aparezca como la opción más segura. Esa reacción es comprensible y humana.
Ahora bien, desde el propio sistema de salud se viene señalando que no todas las consultas que llegan a la guardia responden a situaciones de urgencia, y que una parte podría resolverse en otros niveles de atención.
Según lo expresado por las autoridades, entre las consultas que hoy se atienden en el hospital conviven situaciones muy distintas: desde urgencias reales, que deben seguir siendo atendidas en la guardia, hasta consultas que requieren atención médica, pero no necesariamente hospitalaria.
Si una parte de estas consultas pudiera resolverse en los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS), la guardia podría descomprimirse y concentrarse mejor en los casos verdaderamente urgentes.
Para que eso ocurra, el primer nivel debe ser accesible en tiempo y forma. Y es allí donde, a mi criterio, aparecen dos problemas concretos a revisar: los horarios de atención y la disponibilidad de información clara para la comunidad.
Horarios concentrados: una barrera concreta
Hoy, la mayoría de los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) del distrito funciona principalmente en horario matutino.
Esto deja afuera, de manera bastante evidente, a quienes trabajan, estudian o no pueden ausentarse durante la mañana.
En la práctica, ante una consulta que no es una urgencia y que surge por la tarde, muchas personas no encuentran alternativas en el primer nivel y terminan recurriendo al hospital. No por falta de voluntad ni desconocimiento, sino por ausencia de opciones horarias.
Aquí aparece una idea central: no necesariamente hace falta gastar más recursos, sino reordenarlos mejor.
Un esquema de horarios escalonados o rotativos entre CAPS —algunos funcionando por la mañana y otros por la tarde— permitiría que, ante una consulta no urgente fuera del horario matutino, un vecino pueda concurrir a un centro de salud cercano, aunque no sea el de su barrio, y evitar así el traslado al hospital.
Esto ampliaría el acceso sin duplicar estructuras ni personal, y permitiría un uso más eficiente del sistema existente.
Campañas de salud: más acceso, mejores resultados
Algo similar ocurre con las campañas sanitarias, donde los Centros de Atención Primaria de la Salud vienen cumpliendo un rol activo y valioso.
Vacunación, controles preventivos y acciones de detección temprana suelen planificarse con anticipación y, en muchos casos, incluso han salido del ámbito del CAPS para acercarse a la comunidad, realizando test y controles en espacios públicos como el parque. Esa lógica de cercanía es positiva y va en el sentido correcto.
Sin embargo, cuando estas campañas se concentran mayormente en horarios de mañana, su alcance queda limitado, especialmente para quienes trabajan o estudian.
En este caso, la ampliación horaria no apunta a resolver urgencias, sino a potenciar el impacto de lo que ya se está haciendo:
mayor participación,
más cobertura territorial y social,
y políticas preventivas más efectivas.
Una vez más, una mayor amplitud de horarios permitiría que estas campañas —que ya muestran iniciativa y compromiso— alcancen a más vecinos y tengan mejores resultados.
Coordinación y transparencia
A la cuestión de los horarios se suma otra igual de relevante: la información disponible para la comunidad.
Hoy no siempre resulta accesible saber:
dónde está cada CAPS,
qué profesionales atienden,
qué especialidades hay disponibles,
ni en qué días y horarios.
Cuando esa información no circula de forma clara y actualizada, el sistema pierde eficacia, aun cuando cuente con recursos. Frente a la duda, la guardia del hospital vuelve a aparecer como la referencia conocida, no necesariamente porque sea la mejor opción, sino porque es la más visible.
Como ya he planteado en otros textos del blog, el sistema de salud es de todos y funciona mejor cuando la información es accesible y compartida.
Contar con una plataforma web oficial, simple y actualizada, donde los vecinos puedan consultar esta información básica, no solo facilitaría la planificación de las consultas, sino que también permitiría un control indirecto y ciudadano sobre la prestación del servicio, promoviendo mayor transparencia y responsabilidad en la gestión municipal.
Salud pública y participación ciudadana
El sistema de salud ocupa una parte relevante del presupuesto municipal. Por eso, es razonable —y saludable— que la ciudadanía se interese, consulte, proponga y participe del debate sobre su funcionamiento.
Involucrarse no implica desconfiar, sino ejercer una mirada activa y responsable sobre un servicio esencial. Hablar de horarios, acceso a la información y organización del primer nivel no es una discusión técnica ni ideológica: es una conversación cotidiana, ligada a cómo vivimos y nos cuidamos como comunidad.
Antes de fin de marzo, el Departamento Ejecutivo deberá enviar al Concejo Deliberante la Rendición de Cuentas 2025, una instancia institucional clave que permitirá evaluar cuánto se destinó efectivamente al sistema de salud y cómo se distribuyeron esos recursos. Será una buena oportunidad para continuar esta conversación con datos concretos, mirar el sistema en su conjunto y pensar mejoras posibles.
Discutir estos temas con calma, sin prejuicios y con sentido común también es parte de cuidar la salud pública.
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