4- “¿Y si el sistema de salud se cae? También caemos nosotros”

“Se habla mucho de ‘pelear por el hospital’. Pero, ¿quién se pregunta cómo se sostiene realmente nuestro sistema de salud? ¿Quién pone los recursos? ¿Alcanza con voluntad o hace falta rediscutir responsabilidades? Este artículo busca abrir ese debate.”

Necochea cuenta con tres hospitales municipales (excluyendo al Hospital Subzonal Neuropsiquiátrico “Dr. Domingo J. Taraborelli”) , doce centros de atención primaria —sin contar postas móviles de temporada— tres unidades sanitarias y un consultorio integral. Todos bajo gestión municipal.

Sin embargo, gran parte de los programas, recursos y decisiones sanitarias dependen del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Lejos de ser un tecnicismo, esto es clave para saber dónde reclamar y con qué argumentos. Por ejemplo, los sueldos del personal médico son fijados por la Provincia, lo que condiciona directamente la capacidad del Municipio para atraer o retener especialistas.

El dinero que envía la provincia de buenos aires para cubrir el gasto en  personal médico, equipamiento e insumos hospitalarios no alcanza. Y lo termina cubriendo el ciudadano con sus tasas municipales. 

He escuchado a funcionarios manifestarse sobre la posibilidad de que al menos la provincia pague  los sueldos de los profesionales de la salud. Hasta el momento nada ha ocurrido.

Se vienen elecciones legislativas, y sería razonable esperar que este tema integre la agenda pública. ¿Hay propuestas? ¿Se evalúan alternativas? ¿Se compara lo ejecutado en salud en Necochea con otros municipios similares?.

Por ahora, más preguntas que respuestas.

Fundamentos legales:

1. Constitución Nacional Argentina
• Art. 121: Las provincias conservan todo poder no delegado expresamente a la Nación.
2. Ley N° 10.471 – Estatuto del Personal de la Salud Pública de la Provincia
• Regula el sistema provincial, define funciones y estructuras.
3. Ley N° 7.723 – Ley Orgánica de las Municipalidades
• Autoriza a los municipios a brindar atención primaria (CAPS), pero no establece obligación sobre hospitales de alta complejidad.
4. Ley N° 23.661 – Sistema Nacional del Seguro de Salud
• Establece financiamiento y coordinación a nivel nacional, sin quitar competencias a las provincias.

 Al menos, estos son los marcos normativos que pude identificar en este trabajo. Seguramente haya otros complementarios, por eso también es importante abrir el tema al aporte de especialistas.


Hablemos con datos

Según datos oficiales, el Municipio de Necochea ejecutó en 2024 un presupuesto total $45.058.423.800,94
 millones. De ese monto, el 31 % fue destinado al área de salud. Un número significativo.

Ahora bien, ¿está mal que se invierta tanto en salud? No necesariamente. De hecho, puede hablar bien de una gestión sensible a las necesidades sanitarias.

Pero sí amerita un debate serio y transparente sobre prioridades, eficiencia y responsabilidades.

Solo con información y análisis se puede avanzar hacia un modelo más equilibrado, donde la salud no sea un gasto desbordado, ni un lujo al que hay que renunciar para mantener otras prioridades.

“Salud privada en retroceso: ¿quién cubre el vacío?”

En Necochea, la salud privada atraviesa una etapa crítica. A diferencia de lo que podría esperarse de una ciudad con población estable y fuerte presencia turística, el sistema privado no ha logrado consolidarse como una alternativa real frente al hospital público. Lo que se observa es una fragmentación creciente, un retroceso de las clínicas tradicionales y un avance de consultorios aislados, con capacidades limitadas. 

En ese escenario, la Clínica Cruz Azul representa una de las pocas instituciones que aún ofrece atención internación y guardia las 24 horas, con un plantel profesional respetable y cierta capacidad de respuesta en especialidades básicas. 

Sin embargo, su cobertura sigue siendo limitada, y no alcanza a suplir las demandas crecientes de un sistema privado que no logra articularse como red. La escasez de camas, la falta de inversión sostenida y las dificultades para retener profesionales también afectan a esta institución, que opera en un contexto adverso.

 a) El cierre de clínicas: el caso emblemático

Uno de los golpes más significativos fue el cierre de la Clínica Regional, que dejó de funcionar tras su quiebra en 2009. Aquel edificio, que llegó a ser un centro de referencia en el sector privado local, fue subastado recién en 2022, sin destino sanitario definido.

Este episodio no solo dejó sin atención a cientos de pacientes con obras sociales, sino que también erosionó la confianza en la viabilidad del sistema privado. 

 b) Aumento de consultorios y prestaciones ambulatorias

En paralelo, se registró un crecimiento sostenido de consultorios particulares, impulsado por médicos que apuestan al ejercicio independiente o trabajan con esquemas mixtos (particular + obra social).

Este fenómeno podría leerse como una señal de vitalidad del sector. Sin embargo, estos espacios suelen tener una infraestructura limitada, falta de guardias activas y ausencia de internación o servicios diagnósticos de alta complejidad.

En resumen, esta “micro-red privada” no alcanza para garantizar una cobertura integral. Muchos pacientes con obra social o prepaga siguen acudiendo al hospital municipal, que absorbe consultas que podrían ser resueltas en el ámbito privado.

Hay margen para la mejora desde lo local

Sí. Y debemos asumirlo con responsabilidad.

Así como los ciudadanos podemos —y debemos— exigirle al Estado provincial que asuma su rol en el financiamiento del sistema de salud, también es justo mirar hacia adentro y revisar lo que puede mejorarse desde la administración municipal.

Digitalización de turnos y gestión clínica: Incorporar un sistema online para turnos, seguimiento de historias clínicas, derivaciones y consultas, con acceso desde celulares o terminales en CAPS.

Auditoría interna de servicios: Medir tiempos de atención, cantidad de consultas, cirugías, y consumo de insumos para optimizar recursos y detectar cuellos de botella.

Tablero de control público: Publicar datos periódicos de atención (cantidad de pacientes, especialidades, tiempos de espera), que fortalezca la transparencia  y valore aun mas el esfuerzo que hacen los profesionales de la salud.

El sistema de salud a mi criterio debe ser una política pública sostenida, basada en datos, con planificación y decisión. Las mejoras pueden empezar hoy. Desde lo local, con voluntad y enfoque.

“Viajar 130 km para un estudio: la nueva normalidad”

En Necochea, hablar del estado de la salud privada ya no es solo un diagnóstico técnico: es también una experiencia cotidiana que impacta en decisiones personales y familiares. 

Cada vez son más los vecinos que, ante la necesidad de estudios, tratamientos o situaciones complejas como un parto, optan por atenderse en Mar del Plata u otras ciudades.

La decisión, en muchos casos, no es económica ni geográfica: es una elección voluntaria basada en la calidad percibida del servicio, la infraestructura disponible y la confianza en el sistema de atención.

Prestaciones, aparatología y costos

La diferencia en aparatología y prestaciones es otro factor determinante. Muchos consultorios en Necochea carecen de equipos modernos, no realizan estudios complejos, o deben derivar.

Además, existe una queja persistente sobre los copagos:

En Necochea, muchas prestaciones médicas implican un pago adicional incluso con obra social.
En Mar del Plata, en cambio, hay mayor cantidad de prestadores sin copago o con aranceles sensiblemente más bajos.

Esta situación genera una paradoja: a veces resulta más económico y eficiente viajar 130 km para atenderse, que resolver un problema de salud en la propia ciudad.

 ¿Qué rol cumple —o debería cumplir— el Círculo Médico en la salud de Necochea?

El Círculo Médico de Necochea agrupa a gran parte de los profesionales de la salud del distrito. Negocia con obras sociales, representa intereses del sector y puede ser un puente entre lo público y lo privado.

Estas son, al menos, algunas de sus funciones conocidas, al menos por parte de quien escribe estas líneas. 

Es posible que tenga otras atribuciones o actividades institucionales que exceden el alcance de este artículo.

Como comunidad, podríamos preguntarnos:

¿Debería el Círculo Médico participar activamente en una mesa local de salud?

¿Puede colaborar en la reorganización del sistema privado?

¿Ayudar a consensuar reglas claras para copagos, aranceles y turnos?

¿Aportar al diálogo con el municipio y el hospital?

Si la salud es de todos, también lo es la responsabilidad de construir soluciones.

 Más preguntas que podríamos hacernos como comunidad:

En el distrito de  Necochea, el sistema público absorbe cada vez más demandas, muchas veces sin el respaldo necesario de Provincia ni un acompañamiento sólido del sector privado. Como comunidad, es momento de preguntarnos qué modelo de salud queremos y qué estamos dispuestos a revisar, exigir o mejorar.

¿Por qué el municipio financia hospitales que son usados por toda la región?
¿Cuántos recursos se destinan a salud y cuánto a otras necesidades urgentes?
¿Cuál es el rol real del sistema privado en Necochea?
¿Estamos dispuestos a exigir a Provincia con datos concretos?
¿Qué podemos mejorar desde lo local sin esperar siempre ayuda externa?


Conclusiones 

La salud pública en Necochea se encuentra visiblemente sobrecargada. El hospital municipal no solo debe atender urgencias y casos sociales, como le corresponde, sino que también absorbe buena parte de la demanda que en teoría debería ser cubierta por el sistema privado o por las obras sociales. 

Esta situación genera un cuello de botella permanente: largas demoras, sobrecarga del personal sanitario y un nivel de exigencia que supera la capacidad real del sistema público.

Este artículo no busca señalar culpables, sino encender una conversación necesaria.

 Si queremos que Necochea sea una ciudad donde valga la pena vivir y proyectar, necesitamos un sistema de salud que funcione para todos: accesible, equilibrado, moderno y sostenido.

No todo depende de Provincia. Desde lo local también se pueden dar pasos concretos: mejorar la gestión, digitalizar procesos, transparentar datos, exigir con argumentos, invertir con criterio.

Porque la salud no es solo de los médicos ni de los políticos. Es un derecho colectivo. Y eso nos convierte, también, en parte de la solución.

Este artículo no pretende agotar el tema ni dar respuestas técnicas cerradas. Como profesional ajeno a la medicina, mi mirada parte del sentido común y de una preocupación ciudadana por el rumbo de nuestra ciudad. Por eso, me interesa también sumar voces que puedan aportar desde el conocimiento específico. 


Comentarios

  1. Que complejo tema..., quizá uno de los mas.., junto con la falta de inversión que genere mano de obra genuina en el distrito.
    Todo lo que escribiste no hay duda que es cierto y surge de los datos de la realidad, de la cotidianidad pero también de datos estadísticos. Evidentemente el desborde en la atención hospitalaria se debe en gran parte a la falta de opciones en el ámbito privado dado que como vos también describís muchas personas entre las que me incluyo recurrimos a las instituciones de la ciudad de Mar del Plata, para cuestiones mínimas de la salud y más aún, en mayor medida cuando se trata de cuestiones de mediana o alta complejidad. Como todas las cuestiones que circundan a lo público siempre hay varias aristas sobre las que hay que trabajar para poder dar una solución, pero la primera y más importante decisión que hay que tomar es la de intentar generar canales de comunicación y decisión política para generar la transformación necesaria, en este caso la cuestion de la salud..

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