3- La basura en Necochea: una cuestión común con solución colectiva
¿Cuánto estaríamos dispuestos a pagar si nadie pasara a recolectar la basura?
Imaginate por un momento una Necochea sin recolección: bolsas acumulándose, malos olores, insectos y roedores. La incomodidad nos haría actuar de inmediato, pero lo hacemos sin preguntar: ¿quién gestiona lo que tiramos y a qué costo?
¿Cuánta basura generamos?
Según cifras oficiales, en Argentina cada persona produce unos 1,15 kg de residuos por día. Si Necochea, con unos 90.000 habitantes, mantuviera ese promedio, generaría más de 100 toneladas de basura cada día.
Este dato nos ayuda a entender la magnitud del desafío local: una ciudad con una producción tan elevada, sin separación en origen, termina utilizando recursos, energía y dinero para trasladar residuos que podrían tener otro destino.
Lo cierto es que el sistema de recolección domiciliaria funciona y, como suele pasar con lo cotidiano, pasa desapercibido. Pero la comodidad con la que “sacamos la bolsa” cada noche esconde un enfoque demasiado individualista: queremos sacarnos el problema de encima sin preguntarnos qué ocurre después. ¿A dónde va esa basura? ¿Quién la trata? ¿Con qué impacto ambiental y económico?
La basura como oportunidad
Esas 100 toneladas diarias de residuos no son solo desperdicio: son una fuente de valor. Cartón, plástico PET, vidrio, metales tienen demanda en la industria recicladora. Si los recuperamos, podríamos reducir costos municipales y generar ingresos.
Organizar un sistema comunitario para que cada vecino separe lo reciclable, y depositarlo en contenedores distribuidos por barrios, significa menos residuos en los rellenos, menos viajes, menos gasto. Frente a esto, cabe preguntarnos: ¿y si como comunidad nos organizamos para aprovechar ese valor y así reducir lo que pagamos por el servicio de recolección?.
¿Pagamos lo justo por la recolección?
A diferencia de muchos productos que compramos, la recolección de residuos no se elige en una góndola. No es como comprar una Coca-Cola y decidir cambiar de marca si el precio o la calidad no convencen. En nuestra ciudad, hay un único prestador del servicio, lo que impide comparar precios o exigir mayor eficiencia.
La complejidad y costo de la infraestructura necesaria —camiones, depósitos, personal especializado— hacen que este servicio funcione como un monopolio natural. Pero eso no significa que debamos aceptar las cosas sin cuestionarlas.
Entonces, ¿cuánto estamos pagando realmente por este servicio en relación con el tamaño y las necesidades de nuestra ciudad? ¿Ese costo se ajusta a lo que debería ser en un mercado competitivo?.
Estas preguntas son esenciales para entender si el servicio es eficiente y justo.
Educación ambiental: un deber pendiente
Me incluyo: tampoco tengo claro qué se puede reciclar y qué no. La diferencia no es por desinterés, sino por falta de información. Y sin puntos de reciclaje en Necochea, esa inseguridad nos paraliza.
Incorporar contenidos reales sobre reciclaje en las escuelas debe ser una prioridad. No basta un día por año, ni afiches en la calle.
Hace falta pedagogía constante, acompañamiento desde el Estado y compromiso docente. Porque solo con ciudadanos informados será posible, el día que existan condiciones reales de reciclaje, que esas herramientas se aprovechen de manera efectiva.
Mientras tanto, podemos comenzar con algo simple: saber qué se recicla y qué no. Aunque hoy no existan diversos canales oficiales en la ciudad para depositar estos materiales, conocer la diferencia es el primer paso hacia una gestión futura más inteligente.
Taller Protegido: una experiencia que inspira
En Necochea, el Taller Protegido Todo para Ellos lleva adelante una experiencia concreta de reciclaje que vale la pena destacar. A través de contenedores distribuidos en distintos puntos de la ciudad, recolectan tapitas plásticas y otros plásticos seleccionados, que luego son comercializados para su reciclado. Con lo obtenido, financian parte de su actividad y sostienen un espacio de inclusión social y laboral para personas con discapacidad.
Este ejemplo demuestra que, cuando hay una estructura y un propósito claro, la comunidad responde. El sistema funciona, se respeta y genera resultados. ¿Por qué no pensar en replicarlo o ampliarlo para otros materiales con valor de mercado, como cartón, vidrio o electrónicos?
Claro que eso requiere organización, logística y compromiso, pero también voluntad política, apoyo técnico y coordinación con organizaciones de la sociedad civil.
Disparadores para la conversación ciudadana
Más allá de lo que pueda hacer el Estado o de lo que falte en infraestructura, hay preguntas que como vecinos podemos hacernos. Preguntas simples.
1. ¿Separás tus residuos en casa?
¿Sabés con certeza qué cosas se pueden reciclar y cuáles no?
2. ¿Cuánto pagarías si tuvieras que contratar a alguien para llevarse tu basura cada semana?
¿Valoramos este servicio o simplemente lo damos por hecho?
3. ¿Sabés cuánto del presupuesto municipal se destina a la recolección y disposición final de los residuos?
¿Nos parece razonable ese costo en relación con el servicio que recibimos?
4. ¿Te gustaría que parte de los residuos reciclables se transformen en un fondo vecinal para obras públicas?
¿Y si ese cartón o esa botella que hoy tiramos pudieran convertirse en veredas, luminarias o juegos para una plaza?
5. ¿Te sumarías a una red de reciclado comunitario si hubiera más puntos verdes en los barrios?
¿Estamos dispuestos a involucrarnos si las condiciones están dadas?.
6. ¿Qué pasaría si la recolección de residuos pasara a ser tres veces por semana?
Si no pudiéramos sacar la basura todos los días y “olvidarnos del problema”, tal vez nos veríamos obligados a mirar con más atención lo que tiramos, cuánto y cómo lo hacemos.¿Y si esa pequeña incomodidad nos ayudara a ser más conscientes y responsables? ¿Nos empujaría a separar, reducir y hacernos cargo?
Cierre: Una ciudad limpia no es la que más se barre, sino la que menos ensucia
Podemos seguir sacando la bolsa cada noche y mirar hacia otro lado, como si lo que ocurre después ya no nos perteneciera.
O podemos empezar a preguntarnos, de verdad:
• ¿Cómo generamos menos basura?
• ¿Cómo gastamos menos dinero público?
• ¿Cómo hacemos de Necochea una ciudad más limpia y sostenible?
Porque la basura no desaparece: cambia de lugar. Y mientras no miremos adónde, nunca será parte de la solución.
Lo que es sencillo en Necochea lo complicamos... Lo que es probado y aprobado en otras comunidades, acá parece que ni nos enteramos... ¿Será por algo en especial? ¿Habrá alguna intencionalidad en esto?
ResponderEliminarEn definitiva quienes llevan adelante el rumbo de la comunidad, en lo que políticas se refiere, son votados por nosotros... No solo el ejecutivo, sino también el legislativo, que parece que mira siempre para el costado, salvo algunas pequeñas excepciones. ¿Vendrán verdaderos cambios de ahora en adelante, en especial de cara a las cercanas próximas elecciones?
¿O iremos hacia una nueva "Libertad" vieja, donde quienes nos gobiernen son los mismos de siempre, pero reciclados?(Esta palabra última: "reciclados" deberíamos usarla para poner en práctica justamente con los residuos urbanos, pero se viene usando para renovar bancas e intendentes).