5.- Necochea todo el año: ideas para un turismo más sostenido
Cada verano, Necochea y Quequén reciben una marea de visitantes que transforma su ritmo habitual. Las playas se llenan, los comercios trabajan y la ciudad experimenta su pico de movimiento. Sin embargo, esta postal estacional —que se repite año tras año— convive con otra realidad menos visible: la necesidad de seguir construyendo una estrategia sostenida que piense el turismo como política pública más allá de los meses de enero y febrero.
Hoy la discusión no pasa solo por “atraer más gente”, algo que sin dudas es positivo para la economía local, especialmente en temporada alta. El problema no es la cantidad, sino cómo se organiza y se sostiene esa afluencia de visitantes en el tiempo. Si apuntamos exclusivamente al turismo de picos —como los fines de semana largos o los días de calor en enero—, la ciudad colapsa en ciertos servicios, mientras durante gran parte del año los mismos recursos están subutilizados o en desuso.
El turismo de cercanía, por ejemplo, es una tendencia creciente y tiene muchas ventajas: activa el comercio, dinamiza espacios públicos y genera movimiento sin necesidad de grandes inversiones. Pero también tiene una lógica fugaz y especulativa: llega de viernes a domingo, depende del clima, y muchas veces no deja un impacto económico significativo más allá de esos días puntuales.
No se trata de cuestionar que el turismo se concentre en verano —eso es lógico y esperable en una ciudad costera como la nuestra—, sino de reconocer que esa estacionalidad también tiene límites. Si solo pensamos en atraer visitantes en enero o durante fines de semana largos, el impacto económico es acotado, los servicios se saturan en picos breves y el resto del año la infraestructura queda subutilizada.
La clave está en pensar estrategias complementarias que sostengan el movimiento más allá del verano, diversifiquen las propuestas y distribuyan mejor los beneficios. No es un debate sobre “más o menos turismo”, sino sobre cómo lograr que el turismo sea parte de un desarrollo más equilibrado y previsible.
2. ¿Qué modelo de turismo queremos?
Frente a este panorama, surge una pregunta clave: ¿seguiremos apostando a la lógica de los "dos meses fuertes" o podremos pensar en un modelo más equilibrado y diversificado, que distribuya la actividad turística a lo largo del año?
Desde la Secretaría de Turismo y Producción se han venido impulsando múltiples eventos y propuestas culturales, deportivas y gastronómicas que buscan romper con la lógica estacional. Estas iniciativas son un paso en la dirección correcta, y sería clave consolidarlas, calendarizarlas y sostenerlas a lo largo del tiempo para que puedan madurar y convertirse en verdaderos atractivos permanentes.
Una ciudad que ha logrado avanzar en ese camino es Tandil. Allí, el turismo se sostiene durante todo el año gracias a una combinación de entorno natural, identidad local, planificación pública y participación del sector privado.
Además de su paisaje serrano, Tandil ha sabido poner en valor su patrimonio histórico y religioso —como el Monte Calvario o la réplica de la Piedra Movediza—, integrándolos a una propuesta más amplia. Un caso destacado es el desarrollo del Cerro El Centinela, donde la iniciativa privada ha mejorado la experiencia del visitante con servicios de calidad, aerosilla, senderos, actividades recreativas y gastronomía.
La ciudad también promueve eventos culturales, deportivos y ferias que se distribuyen en distintas épocas del año, lo que permite sostener la actividad comercial, generar empleo estable y mantener viva la oferta turística más allá del factor estacional.
Tandil demuestra que el atractivo no alcanza por sí solo: lo fundamental es una mirada estratégica que entienda al turismo como una herramienta de desarrollo sostenido, capaz de fortalecer la identidad local, dinamizar la economía y cuidar el entorno.
Necochea tiene el potencial para avanzar en un desarrollo turístico más sostenido —e incluso superador— si se lo propone con planificación y continuidad. Contamos con recursos valiosos y diversos: playas amplias y poco intervenidas, el Parque Miguel Lillo, el Médano Blanco, el río Quequén, historia y patrimonio en Quequén, eventos deportivos, gastronomía con identidad y una costa rural atractiva.
Incluso hay fenómenos naturales que podrían ponerse en valor, como el ocasional avistaje de ballenas.
Y también falta más iniciativa privada. Ningún esfuerzo estatal alcanza si no va acompañado de empresarios, prestadores y emprendedores dispuestos a invertir, innovar y sostener propuestas durante todo el año. El turismo necesita del empuje conjunto: un Estado que planifique, convoque y acompañe; y un sector privado que apueste, genere empleo y se involucre de verdad.
3. Turismo alternativo como estrategia
Si queremos romper con la estacionalidad y construir un modelo turístico más equilibrado, es clave mirar más allá del turismo tradicional de sol y playa. Necochea y Quequén tienen un enorme potencial para desarrollar tipos de turismo alternativos que se complementen entre sí y permitan atraer visitantes durante todo el año, generando empleo, actividad económica y fortaleciendo la identidad local.
• Turismo educativo
En los últimos años, muchas instituciones educativas han comenzado a visitar Necochea gracias al esfuerzo sostenido del sector privado, que ha sabido diseñar propuestas atractivas, seguras y bien organizadas. Este movimiento necesita acompañamiento estatal en infraestructura, logística y promoción.
• Turismo deportivo
El turismo deportivo es una oportunidad concreta para atraer visitantes fuera del verano. Se han desarrollado torneos de trail running, ciclismo, beach handball o campeonatos juveniles. Un ejemplo destacado es la Sur Cup, que se realiza en diciembre y llena la ciudad de colectivos, chicos, chicas y familias de todo el continente.
• Turismo de bienestar y naturaleza
El entorno natural de Necochea —con médanos, bosques, playas tranquilas y ríos— es ideal para propuestas vinculadas al bienestar: caminatas, yoga, meditación, avistaje de aves, navegación, reconexión con la naturaleza. Este tipo de turismo crece en otoño y primavera y atrae a personas adultas con mayor poder adquisitivo.
• Turismo de reuniones y congresos
El turismo de congresos e incentivos (MICE) puede desarrollarse progresivamente si se articula con el sector privado. Aunque hay limitaciones de infraestructura hotelera fuera de temporada, experiencias como las Olimpíadas Interprofesionales demuestran que es posible generar movimiento fuera del verano, combinando deporte, recreación y turismo.
• Turismo gastronómico
Necochea tiene una identidad culinaria clara: pescados y mariscos frescos, carnes, pastas caseras, cervezas artesanales, conservas, miel, huertas agroecológicas. Esta diversidad es un valor que puede y debe potenciarse.
Se puede avanzar en un circuito gastronómico local, ferias, semanas temáticas o experiencias “de la huerta al plato”. Esta oferta tiene potencial para atraer escapadas con pernocte incluso fuera del verano.
Un ejemplo inspirador es la Fiesta de las Colectividades, que a lo largo de los años ha logrado instalarse como evento emblemático del calendario local, combinando identidad, gastronomía y cultura. Demuestra que con constancia, articulación y buena difusión, se pueden generar atractivos sostenidos más allá de la temporada alta.
• Turismo cultural
El turismo cultural es una herramienta potente para atraer visitantes todo el año.
El recital de La Renga, a fines de diciembre de 2024, fue un evento masivo que puso a Necochea en el mapa nacional. Además, fue una apuesta muy fuerte del Estado municipal, que asumió riesgos organizativos y políticos ante la incertidumbre que generaba en la comunidad. El resultado fue muy positivo: buena convocatoria, sin incidentes, y un impacto económico notable.
Durante 2025, vinieron —y vendrán— artistas de reconocimiento nacional, en gran parte gracias al sector privado, que apuesta por este tipo de propuestas.
También hay lugar para propuestas culturales de menor escala pero con fuerte anclaje en nuestras raíces. Por ejemplo, el 9 de julio, las peñas folklóricas regionales llenaron de música y cultura las calles de la ciudad.
La clave está en calendarizar, diversificar y sostener estas propuestas, con articulación entre Estado, artistas, espacios culturales y sector privado.
• Turismo regional y rural
Necochea no tiene que pensarse solo como un destino de llegada, sino también como un punto de partida. Gracias a su ubicación estratégica, puede funcionar como base para recorrer una red de localidades cercanas con atractivos complementarios: Balcarce, Lobería, Arenas Verdes, San Cayetano, Juan N. Fernández, Ramón Santamarina.
El turismo regional es una oportunidad para promover estadías más largas. Si una familia se aloja en Necochea y puede hacer una escapada a un destino cercano, su experiencia mejora y el impacto económico se multiplica.
Esto requiere coordinación intermunicipal, mejora en la conectividad y una agenda compartida que posicione a toda la región como un corredor turístico integrado.
También se puede desarrollar turismo rural comunitario, con circuitos productivos, visitas a tambos, chacras, emprendimientos agroecológicos o fiestas populares locales, que ofrezcan una experiencia auténtica y cercana.
• Turismo gremial y social
Necochea cuenta con infraestructura hotelera significativa de sindicatos y obras sociales, que en general se activa solo en verano. Con acuerdos adecuados, estos espacios podrían alojar propuestas de turismo gremial, social o educativo fuera de temporada.
Esto aportaría volumen de visitantes, generaría empleo y articularía con organizaciones nacionales, aprovechando mejor recursos que hoy están subutilizados.
• Otros segmentos con potencial
Existen otras líneas a explorar: turismo idiomático, circuitos históricos (puerto, tren, migración), turismo religioso con caminatas, retiros o visitas a templos.
4. Infraestructura y servicios: mejorar lo básico también es hacer turismo
No se trata solo de rutas o veredas. Se trata de que la ciudad funcione bien, sea cómoda, accesible y hospitalaria, tanto para quienes la visitan como para quienes viven aquí.
a) Rutas de acceso en mal estado
Las rutas 86, 227, 228 y 88 presentan baches, banquinas descuidadas y mala señalización. Esto afecta al turismo, pero también a la producción y la vida diaria.
Hace años que se reclama su reparación. Es urgente que Provincia y Nación prioricen estas obras como inversión en desarrollo regional.
b) Espacio público activo y cuidado
Se han hecho mejoras en plazas, el Parque Miguel Lillo, el centro, Quequén y el Puerto. Pero falta sostener y ampliar esas mejoras: más juegos, bancos, iluminación, skateparks, senderos, zonas accesibles.
No hay turismo posible sin lugares que inviten a estar y disfrutar.
c) Servicios básicos que resistan la temporada
Cada verano pone a prueba la infraestructura urbana: agua, cloacas, recolección. Aun si distribuimos mejor el turismo, enero seguirá siendo pico.
La infraestructura debe resistir la máxima demanda, no el promedio. Y el sistema de reciclado aún necesita más puntos limpios y campañas de concientización.
d) Señalización que oriente y jerarquice
Falta información clara, visible y útil en accesos, circuitos urbanos y puntos turísticos.
Una buena señalética mejora la experiencia y transmite orden urbano.
e) La Terminal de Ómnibus: una primera impresión que debe mejorar
La terminal hoy es una puerta de entrada descuidada: servicios escasos, mala señalización, falta de información y conectividad.
Mejorarla sería una señal concreta de que Necochea quiere recibir bien a quienes la eligen.
¿Y el sector privado?
También debemos hacernos una autocrítica: ningún actor privado mostró interés sostenido en la terminal. Quizás sea porque la rentabilidad turística aún no es atractiva.
Y eso obliga a preguntarse: ¿qué condiciones hacen falta para que el sector privado se involucre de verdad?
La respuesta incluye previsibilidad, volumen, infraestructura y reglas claras
5. Propuestas y líneas de acción
Si el objetivo es avanzar hacia un turismo más equilibrado, sostenible y conectado con la realidad del territorio, el diagnóstico no alcanza. Se necesitan políticas públicas activas, planificación a largo plazo y articulación real entre el Estado y el sector privado.
En los últimos años, algunos prestadores han mostrado compromiso e innovación, pero la inversión privada ha sido escasa. Probablemente porque el escenario no garantiza rentabilidad o porque la ciudad aún no logra proyectar un horizonte confiable más allá del verano.
Necochea necesita definir prioridades, construir consensos amplios y sostener decisiones más allá de las coyunturas.
• Elaborar un plan estratégico de turismo con enfoque territorial
Necochea y Quequén necesitan un plan integral a 10 o 15 años que defina zonas prioritarias, infraestructura necesaria y metas realistas. Debe construirse de forma participativa, con el Estado, prestadores, cámaras, universidades y la comunidad.
• Crear un Observatorio de Turismo Local
El turismo cambia, y también la forma de viajar. Hoy muchos visitantes se alojan en lugares informales y no hay datos sistematizados sobre quiénes nos visitan, cuánto gastan o qué buscan.
Un observatorio permitiría tomar decisiones basadas en evidencia, tanto en el sector público como en el privado.
• Impulsar la creación de nuevos atractivos turísticos
No alcanza con poner en valor lo que ya existe. Necochea tiene espacios naturales y patrimonio con potencial para transformarse en nuevas propuestas: senderos, miradores, actividades en el río, en la costa rural, skateparks, mobiliario urbano de calidad.
Algunas iniciativas pueden surgir desde el Estado; otras, del sector privado o alianzas mixtas. Lo importante es que tengan identidad local y sean sostenibles.
• Diseñar y sostener un cronograma anual de actividades
Una ciudad que quiere atraer visitantes todo el año necesita previsibilidad. Por eso, es clave construir una grilla estable y consensuada de eventos, con fechas fijas y continuidad en el tiempo.
Esto permite instalar en la memoria colectiva qué ocurre en cada mes, facilita la promoción externa y organiza mejor al sector turístico local.
• Involucrar a la comunidad en la promoción del destino
Distintas figuras ayudaron a visibilizar Necochea, pero también hay oportunidad de impulsar campañas participativas con vecinos, instituciones y turistas, que muestren la ciudad en redes y medios.
Una comunicación auténtica y comunitaria fortalece el orgullo local y genera contenido real. Compartir fotos, recomendar lugares o hablar bien de Necochea también es parte del desarrollo turístico.
• Estimular la apertura anual de hoteles con incentivos concretos
Una de las imágenes más claras de la estacionalidad son los hoteles cerrados o tapiados durante gran parte del año. Es entendible, pero si se busca un turismo más sostenido, se deben generar incentivos reales para quienes permanecen abiertos todo el año.
Una medida concreta podría ser la eximición o reducción de tasas municipales para quienes acrediten funcionamiento anual.
Además, vale mencionar que muchos hoteles que funcionaban en la Villa Balnearia hoy están cerrados o reconvertidos en dependencias judiciales, lo que refleja un retroceso del uso turístico del frente costero.
También sería clave que los hoteles ofrezcan media pensión o pensión completa, integrándose al circuito gastronómico local y articulando con agencias de viaje para vender experiencias completas fuera de temporada.
Esto no solo eleva el gasto promedio por visitante, sino que favorece estadías más prolongadas.
6. Cierre: pensar el turismo es pensar la ciudad
El turismo no es solo una actividad económica: es también una forma de habitar, mostrar y proyectar nuestra ciudad. Pensar qué turismo queremos para Necochea y Quequén es, en el fondo, preguntarnos qué tipo de comunidad queremos ser.
Si seguimos atados al esquema de “dos meses fuertes”, nos condenamos a la dependencia del verano. Pero si decidimos planificar con visión, cuidar lo que nos hace únicos y diversificar nuestras propuestas, el turismo puede ser un pilar estable, inclusivo y sustentable del desarrollo local.
Necochea necesita mucho más del sector privado: inversión, innovación, compromiso.
Y también necesita un Estado que convoque, planifique, escuche y facilite.
El turismo se construye con una alianza estratégica y honesta entre lo público y lo privado, con objetivos comunes, reglas claras, diálogo permanente y compromiso con el territorio.
Necochea y Quequén tienen con qué. La verdadera pregunta es si estamos listos —Estado, sector privado y comunidad— para hacer lo que todavía no hicimos.
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