6. VTV: una obligación anual con poco retorno local
Conseguir datos oficiales sobre cuánto dinero mueve la Verificación Técnica Vehicular (VTV) no es sencillo. El sistema en la Provincia de Buenos Aires está concesionado a empresas privadas por zonas, y la información sobre facturación real no está disponible públicamente en los documentos presupuestarios.
Sin embargo, un artículo de La Nación (09/12/2024) reveló que, según el proyecto de Presupuesto 2025, el gobierno bonaerense proyecta recaudar $30.794.965.000 por el sistema de VTV. Además, informó que las empresas tecnológicas que brindan el servicio informático asociado se llevan un 8,5% más IVA de cada verificación, y que el canon que reciben las arcas provinciales oscila entre 5% y 16% según la zona.
Lo que sí sabemos a nivel local es que la planta de Quequén —hoy operada por VTV SUD S.A. en la Zona 7— atiende a miles de vehículos cada año, y que la mayor parte de lo recaudado sale de la ciudad. La adjudicación de esta zona a la empresa fue establecida en la licitación pública de 2023, según consta en la Resolución oficial del Ministerio de Transporte bonaerense.
Tarifas oficiales 2025
Desde el 17 de julio de 2025, rigen en toda la Provincia de Buenos Aires las nuevas tarifas oficiales para la Verificación Técnica Vehicular, actualizadas por el Ministerio de Transporte bonaerense. Estos valores son de cumplimiento obligatorio para todas las plantas concesionadas y se aplican según el tipo y peso del vehículo:
• Autos hasta 2.500 kg: $79.640,87
• Vehículos de más de 2.500 kg: $143.353,57
• Remolques/semirremolques/acoplados hasta 2.500 kg: $47.784,52
• Remolques/semirremolques/acoplados de más de 2.500 kg: $71.676,79
• Motos: desde $31.856,35 (según cilindrada)
Fuente: Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires – Dirección Provincial de Verificación Técnica Vehicular. Montos publicados en el sitio oficial de VTV PBA y replicados en medios como La Nación, Infocielo y Diario El Día.
Un cálculo para abrir los ojos
Para entender de qué hablamos cuando decimos que la VTV mueve cifras millonarias, hagamos un ejercicio simple. Imaginemos que la planta de Quequén funciona a tope, sin un solo turno vacío, revisando 10 autos cada 30 minutos.
• De lunes a viernes: de 8:00 a 12:30 y de 13:30 a 16:30 → 7,5 horas diarias, 15 turnos, 150 autos por día.
• Sábados: de 8:00 a 13:00 → 5 horas, 10 turnos, 100 autos.
Si todos esos vehículos fueran autos particulares pagando la tarifa vigente de $79.640,87, la caja se vería así:
• Por día hábil: $11.946.130,50
• Por sábado: $7.964.087,00
• Por semana (lun–sáb): $67.694.739,50
• Por mes (4 semanas): $270.778.958
Esta es una estimación teórica que asume ocupación plena y solo contempla la tarifa para autos. Obviamente, la planta tiene gastos operativos, insumos y salarios del personal —que en general brinda una muy buena atención—, pero la mayor parte de lo recaudado termina fuera de la economía local, sin un retorno visible en obras o mejoras viales para la comunidad que genera ese ingreso.
Debate nacional, diferencias entre provincias y silencio en campaña
La frecuencia con la que un vehículo debe realizar la VTV depende de la normativa vial que rige en cada jurisdicción. En la Argentina, cada provincia (y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) define sus propios plazos y condiciones, en el marco de la Ley Nacional de Tránsito 24.449, que fija lineamientos generales pero delega la implementación a los gobiernos locales.
En la Provincia de Buenos Aires, el esquema actual es:
• Vehículos 0 km: exentos durante los primeros 2 años.
• Vehículos particulares de hasta 3.500 kg: verificación anual a partir del tercer año.
• Vehículos de uso comercial: verificación anual desde el primer año.
En otras jurisdicciones existen diferencias relevantes y, en algunos casos, más beneficiosas para el usuario. Por ejemplo, en Mendoza la verificación es bienal para vehículos particulares de hasta 7 años y recién pasa a ser anual después de ese plazo (mendoza.gov.ar).
En varias legislaturas provinciales se han presentado proyectos para extender el intervalo entre verificaciones, sobre todo para autos de uso familiar con bajo kilometraje. El argumento central: la exigencia anual implica un gasto importante, y en países donde el control es más espaciado no se detecta un aumento significativo de siniestralidad, siempre que se mantenga la inspección en transferencias o renovaciones de documentación.
Modificar la frecuencia en Buenos Aires requeriría cambiar la normativa provincial y obtener el visto bueno del Ministerio de Transporte, lo que implicaría renegociar contratos con las empresas concesionarias. Esto explica por qué, aunque el debate se repite año tras año, la revisión anual sigue vigente.
Y aquí entra lo político: en un año de elecciones legislativas, llama la atención que este tema no aparezca en la agenda de campaña. El costo y la frecuencia de la VTV afectan a millones de bonaerenses, pero ni siquiera en la 5ª Sección Electoral —donde Necochea tiene candidatos con aspiraciones provinciales— se habla de si están dispuestos a impulsar cambios: desde la periodicidad del control hasta el destino de lo recaudado y su eventual reinversión en las comunidades que lo generan.
Un sistema de vencimientos que muchos consideran injusto
En Buenos Aires, la fecha de vencimiento de la VTV se determina por el último número de la patente, no por la fecha en que se realiza la verificación. Esto significa que el calendario de control está “fijo” para cada vehículo, independientemente de cuándo el usuario logre concretar el trámite.
El problema aparece cuando la realidad económica choca con esa rigidez. Ejemplo: si tu vencimiento es en enero y por falta de dinero recién podés hacer la verificación en noviembre, el certificado igual vence en enero del año siguiente. En los hechos, pagás la tarifa completa por una vigencia real de apenas dos o tres meses.
Este esquema genera una percepción de falta de equidad y da la sensación de que el sistema prioriza la recaudación antes que la lógica del control técnico. En otras jurisdicciones, el plazo se cuenta desde la fecha de aprobación de la inspección, asegurando que el usuario reciba el año completo que pagó.
Cambiar este sistema también requeriría una reforma normativa y renegociar contratos, ya que los vencimientos fijos garantizan un flujo previsible de vehículos y de ingresos. Para muchos usuarios, esta regla funciona como una penalización encubierta más que como una medida de seguridad vial.
La pregunta de fondo
Nadie discute que la Verificación Técnica Vehicular es una herramienta clave para la seguridad vial. Pero también es, sin dudas, un sistema altamente recaudador. Y en ciudades como Necochea y Quequén, donde la mayor parte de lo pagado se va sin un retorno proporcional, la pregunta es inevitable:
¿No debería una parte de esos recursos volver, de manera transparente y planificada, para mejorar nuestras calles, señalización y seguridad vial?
En un contexto donde cada peso cuenta, el desafío no es solo que los vehículos estén en condiciones, sino que el sistema también rinda cuentas. Tal vez haya llegado el momento de que la VTV deje de ser solo una obligación anual.
Comentarios
Publicar un comentario