21 El gigante silencioso: por qué el futuro de Necochea se define en Puerto Quequén


Hay una paradoja que me llama la atención. Cuando pensamos en Necochea, casi todos imaginamos la playa, el Parque Miguel Lillo, el turismo o la temporada de verano. Sin embargo, existe una actividad que probablemente tenga mucho más impacto sobre el futuro económico del distrito y de la que hablamos bastante menos: Puerto Quequén.

Este tema no estaba originalmente en mi agenda de escritura. Surgió hace unos días a partir de una charla con mi hermano Fernando, quien compartió conmigo una serie de indicadores públicos de la estación marítima. Analizar la información oficial disponible en el sitio de Puerto Quequén me empujó a escribir estas líneas: saltan a la vista números que no solo ayudan a dimensionar el peso real de esta actividad, sino que nos obligan a cruzar el dato frío de la economía con la mirada de la política territorial.

Los datos describen un fenómeno de crecimiento exponencial que contrasta, muchas veces, con el ritmo de la vida urbana. Entre 2020 y 2025 se exportaron desde nuestra estación marítima más de 41,5 millones de toneladas de mercaderías y operaron 1.849 buques. Durante 2025 se alcanzó un récord histórico de 8,7 millones de toneladas exportadas, la cifra más alta registrada en toda la historia del puerto.

Una actividad que no deja de crecer

Para entender la magnitud del fenómeno, la evolución de los últimos seis años ofrece una tendencia lineal y contundente:

AñoBuquesExportaciones (Toneladas)
20202745.988.502
20213146.935.358
20223077.264.505
20232525.159.683
20243327.504.845
20253708.700.000 (Récord)

Fuente: elaboración propia sobre datos publicados por Puerto Quequén.

Si traducimos estos indicadores económicos a volumen logístico real, las exportaciones acumuladas en este período equivalen aproximadamente a 1.484.032 camiones cargados con 28 toneladas cada uno.

EL DATO: Solo durante el récord histórico del año pasado, el flujo portuario implicó el circuito, descarga y movimiento de más de 310.000 camiones por nuestras rutas y accesos.

Un volumen de esta escala genera una riqueza monumental en el sector privado, pero exige un análisis crítico sobre la depreciación del capital público físico del distrito. El impacto sobre la infraestructura vial compartida entre Necochea y Quequén plantea la urgencia de repensar de forma integrada las redes de accesos, las autovías logísticas e incluso la postergada reactivación del sistema del tren de cargas; elementos indispensables para que el éxito comercial de unos pocos no se traduzca en el colapso urbano de todos.

La ventaja comparativa

El gran secreto del éxito de Puerto Quequén radica en su profundidad operativa de casi 50 pies (15,24 metros). En la coyuntura actual de los sistemas de transporte globales, esta variable adquiere una relevancia crítica al compararla con otras terminales de la región:

  • Puerto Quequén: 50 pies.

  • Bahía Blanca: 45 pies.

  • Gran Rosario: 34-36 pies.

Mientras las terminales fluviales del Gran Rosario sufren con frecuencia el impacto del cambio climático con bajantes históricas y severas restricciones de calado en la Hidrovía del Río Paraná, la condición de Puerto Quequén lo posiciona como un refugio logístico estratégico insustituible. Somos la salida natural y profunda del mar argentino.

¿Quién gana cuando el puerto crece?

El Consorcio de Gestión de Puerto Quequén funciona bajo un modelo público-privado, pero con una fuerte impronta estatal donde la presidencia del directorio es una designación directa del Gobernador de la Provincia. Esto introduce de inmediato una dinámica de poder externa: ¿Responde la estrategia portuaria a las necesidades de desarrollo vecinal del distrito de Necochea, o se alinea prioritariamente a las metas de recaudación y equilibrios políticos de la gobernación bonaerense?

La expresión más viva de esta tensión local se sintetiza en la discusión recurrente por la denominada "Tasa Portuaria" o los tributos asociados al paso de camiones. En la ciencia política y la economía se identifican con claridad dos argumentos en pugna:

  1. La postura del sector privado agroexportador: sostiene que cualquier imposición de tasas municipales adicionales erosiona la competitividad de la estación marítima, encarece la logística del productor agropecuario frente a otros puertos y desincentiva las inversiones millonarias que requiere la infraestructura.

  2. La postura de la representación local: argumenta que es de estricta justicia distributiva que las corporaciones globales que extraen rentabilidad del territorio mitiguen las externalidades negativas —el pasivo ambiental, la polución sonora y la destrucción de la malla vial— que sus operaciones le imponen cotidianamente a los vecinos de Necochea y Quequén.

Este no es un problema técnico de alícuotas; es un conflicto político clásico por la distribución del excedente.

El riesgo latente es que el puerto se convierta en lo que en desarrollo regional se denomina un "enclave económico": una estructura hiperconectada al mundo y generadora de divisas internacionales, pero completamente divorciada de la realidad social y urbana del territorio que la sostiene.

Desde el punto de vista del desarrollo económico regional, exportar la materia prima en bruto constituye un techo estructural. El valor agregado en origen es la única llave real para generar empleo de calidad y retener el capital humano joven. Asimismo, es indispensable para diversificar la matriz tributaria del municipio, disminuyendo su vulnerabilidad financiera al reducir la dependencia de las tasas urbanas y la coparticipación provincial, sustituyéndola por una base de recaudación industrial propia y sostenible en el tiempo.

Hacia una visión compartida de comunidad

Históricamente, el debate público en el distrito se ha visto empantanado por falsas dicotomías: puerto o turismo, campo o ciudad, desarrollo industrial o conservación natural. Concebir el crecimiento de Necochea y Quequén como una elección excluyente constituye el mayor error estratégico de nuestra dirigencia.

Nuestra comunidad cuenta con el privilegio inusual de poseer dos motores económicos de altísimo impacto capaces de generar empleo y atraer inversiones. Planteado así, ambas actividades no solo son valiosas, sino absolutamente complementarias.

El verdadero éxito de Pensar en Comunidad radicará en nuestra capacidad colectiva de exigir y coordinar que la paridad de ese crecimiento portuario se refleje en escuelas técnicas integradas, pymes de servicios tecnológicos con arraigo local e infraestructura urbana moderna.

Puerto Quequén ya piensa en el mundo. La pregunta es si el distrito está pensando a la altura de Puerto Quequén.

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